Ante el ocaso que se oculta y entre sus matices pardos, vibrantes oscuros torrenciales llenos de color, de luz y de armonía, ver caer el cielo envuelto en penumbra, en tibia luz blanquecina, en millares de minúsculas luciérnagas parpadeantes, en un vals de serenidad, de ardua paz, cantan lo andantes, que sigilosamente se encubren en entre la negra adversidad. Son las voces de la noche. De la noche que no es, si no la cortesana pasajera entregada al amor, a sus delicias, a sus desaires. Que incansable persigue las mas ondas señales de locura… locura excesiva casi tan ardiente como la afinidad, en la intimidad de los amantes…
De lo que fui, de lo que soy, y de lo que el destino me permita ser, aqui el tinte de mi vida puede permanecer...
marzo 09, 2007
Buscando la locura…
Ante el ocaso que se oculta y entre sus matices pardos, vibrantes oscuros torrenciales llenos de color, de luz y de armonía, ver caer el cielo envuelto en penumbra, en tibia luz blanquecina, en millares de minúsculas luciérnagas parpadeantes, en un vals de serenidad, de ardua paz, cantan lo andantes, que sigilosamente se encubren en entre la negra adversidad. Son las voces de la noche. De la noche que no es, si no la cortesana pasajera entregada al amor, a sus delicias, a sus desaires. Que incansable persigue las mas ondas señales de locura… locura excesiva casi tan ardiente como la afinidad, en la intimidad de los amantes…
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